Hoy es domingo. Creo que estoy temerosa. Temerosa, qué palabra, parece que no hablo en serio y que no tengo ni temor, porque temerosa, es una palabra muy a lo "melosa, cariñosa, amorosa". Esto último es estúpido. Pero bueno tengo algo de miedo.
Podría escribir sobre muchas mierdas y contarte lo tan malamente que estoy estando casi todo el día en mi habitación. Aunque ayer salí con Sara, comí una hamburguesa, chiquita pero buena. Estuve recordando Toronto y todo porque le describí cómo eran los mcflury's allí.
El día de ayer era relamente bochornoso, como el de hoy. Odio el calor.
Fui a casa de Sara tras nuestro paseo por La gran manzana remodelada, donde me encontré con Ana Mardomingo y su mamá!!Bueno sí, Ana era una amiguita del cole. Me jodio mazo encontrármela con este careto que me gasto, sobre todo si hacía como 6 años que no la veia. No sé ni cómo nos pudimos reconocer, por la madre claro. Es muy triste. Me ilusionó, aunque en el cole lo pasé muy mal. Da lo mismo, es el hecho de que te digan "cómo has cambiado" y tú ahi, fascinada te limitas a decir "sí, tu también, mucho, estás muy guapa". No digo que em sienta mayor, a parte se iba a comprar una camiseta que tengo yo, pero a ver a lo que em refiero es que a veces ves una peli en la que alguien se encuentra a otro alguien que hacía como mucho muchísimo tiempo que no veía y ayer me pasó a mi, con un intermedio de cinco años. Cinco años, condicionan mucho. Me sentí muy condicionada en verdad, muy triste, más hundida de lo que ya estoy , aunque era algo muy agridulce, en el fondo me gustó, la madre se acordaba de mi. Ana y yo nos intercambiamos los teléfonos. Salí del Pull & Bear y terminó el capítulo.
En casa de Sara vimos una peli a petición mía del grandioso Almodóvar, La mala educación. No es de las má geniales, pero estaba bien solamente por ver cómo reaccionaba Sarenca en las escenas de sexo homosexual. Nunca entenderé ral rubor. A parte en la peli sale la canción de cuore matto, me chifla, me la sé casi entera o gran parte porque es del disco de música italiana que mi madre pone en el coche.
Genial hasta ahí. Volví a casa a la una d ela madrugada, todo Sanse atravesé, se puso a llover dos veces.
Da lo mismo. Me voy por las ramas, pero estás aqui para esto, para que me vaya por las ramas.
El jueves era fiesta. Y encontré el regalito que me hicieron mis abuelos de su último viaje a la playa. Sin duda mis abuelos son rufadores. Los más divertidos y geniales del mundo para mí. Son abuelos que cumplen a la perfección con el perfil de abuelos. Mi abuela es un culo inquieto, mi abuelo lo contrario. Pero da igual, supongo que como nieta no me quejo. Además, me percaté que su último regalo es todo un hito kitsch. Ahí está la pic. Es genial que tus abuelos se acuerden que tienes 18 años y que puedes echarte unas copitas con ellos a la hora de comer. Pero lo mejor es que la botella les inmortalice de tal modo. Desde luego no pararán de sorprenderme. Si mi profesor de lengua lo viese seguro que lo consideraría kitsch. Bueno puede que también lo considerase como algo fatal. Pero para mí tiene gran contenido sentimental que lo hace único.
Terminar con lo que da motivo al título de la entrada de hoy. Estoy mal como ya se sabe pero que no quiero repetirlo más, espero que esto cambie mejor y en poco tiempo. No sé qué puedo esperar. Ese ya no, hace referencia a Los planetas. Escucharles es algo que supera ciertos límites. No sé cuando habrá otro concierto suyo. No idea. Pero no faltaré. Superior es el adjetivo que les califica. Son simples, llanos e intensos con sus riff(s). Ascético tal vez. Da lo mismo, me llegan, Sé que tendré 26 años y que seguiré con la misma emoción hacia ellos. Tengo que nombrarles porque hoy domingo 14 de junio hace cuatro años que compré su disco Pop. Cómo no, un 14 en medio. Tenía 14 años y fue de los mejores veranos dentro de la sencillez que me proponía mi triste discman para escuchar esas pistas una y otra vez, bueno también escuchaba grupos rollo simple plan y sum 41, pero los planetas era lo más pop que escuchabadentro d elo español, también recuerdo La fuga y Kaotiko, S.A., todo eso por carreteras del norte. Sin duda, moriría aqui y ahora. Recordar está mal.
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