miércoles, 17 de junio de 2009

Podría ser estar vez, lastimosamente Ficción ha decidido no prsentarse.


Allá voy.


Un sábado de junio cualquiera. De esas semanas de junio que todavía sale reflejado el calendario escolar y todavía, obviamente, hay comuniones.

Juani, madre de cuatro hijos, vivía en un pueblo manchego, pequeño y chismoso, que me niego a nombrar.

Era sábado. Al día siguiente era la comunión de su hija Cecilia, la única hembra y la más pequeña de esos cuatro garrulillos mancheguines que había parido.

Ese sábado sus hijos, también la pequeña, rechoncha e infeliz Cecilia, se habían ido a dar un paseo hasta la casa de sus abuelos que vivían en otro pueblo manchego, pequeño y chismoso situado a unos dos kilómetros del suyo. Momento de la tarde donde Juani, madre y mujer abandonada con varices, chepa y unos kilos de más invertió en una ducha y en una breve pero casi intensa masturbación, la cual la hubiese sentado mejor si en vez de su zanahoria de la semana tuviese ahí encima a su Tomás, camionero que la dejó año atrás por una puta de carretera. Todo queda en la vida de los camioneros manchegos limitado a las putas y a las carreteras. La costumbre da el cambio, eso es lo que le pasó a Tomás. El caso es que la cavidad de Juani se quedó triste, una zanahoria no hace nada, tal vez sólo depierta el hambre, y Juani era mujer de cavidades grandes.
Nada podía faltar en ella al día siguiente. La comunión de su Ceci, pequeña rechoncha y callada. Como los álamos. Como el barro cuando se pisa. Trágica y pequeña, con ilusión por vestir de blanco. A su madre le costó muchas horas de fregoteo en el ayuntamiento y muchas horas de panadería para que su hija pudiese lucir así. Juani no podía mostrar su ambigüedad, su tristeza, su abandono y sus esperanzas en las ganas de vivir. Porque sin duda las tenía, con fé. Tenía tanta fe que cualquier día en sus ratos libres cambiaba la zanahoria por el rosario.
Al menos tenía esperanzas, sabiendo que hoy posibilidad.


Al entrar en la ducha se enjabonó bien, con esa pastilla de Heno de Pravia desgastada y agrietada, octogénica ahí en la bañera. En el instante en el que alzó la cabeza para el aclarado es cuando ¡ZAS! Ahí arriba pegada al techo estaba la araña más gorda, sinuosa y con las patas estrafalariamente más agudizadas que Juani recordaba haber visto nunca. Y eso que la Juani era moza de campo.
El caso es que Juani se acojonó. Le entró una hiperventilación, veía como la arañaja descendía y que por culpa de su voluptosidad no podía ver hasta donde llegada tal recorrido, pensando que la doña tecla (la araña) se engancharía a su rolliza pierna para picarla o lo que es peor, pasear por su piel. Juani presa del pánico más profundo empezó a dar pequeños pasitos en la pequeña bañera, cada vez más acelerados, luego dos vueltas sobre sí para visulizar y situar a la susodicha y al ver que no, que no la veía y que no la vería nunca más aceleradamente levantó la pierna derecha para salir de la bañera. Al estar enrrollada con la manguera de la ducha resbaló.


Un ruido seco.
Plack.
Sin cuello.
Juani se quedó sin cuello. Sin comunión de su Cecilia. Su Cecilia se quedó sin ella y para siempre con la condena de seguir sus mismos pasos.


Juani murió, triste y con cuerpo socarrón. Podrías pensar que era adicta al speed, de ahí que una sencilla y humana pueblerina tuviese tanto miedo de las arañas, aun siendo ella misma de pueblo y pensando que eso tendría que estar superado. Vivir en un pueblo y temer a las arañas es tan rídiculo para tantos como vivir en una ciudad y tener miedo de los semáforos. Hay gente que no sabe qué es un semáforo. Creo que no en La Mancha. Lo importante es que Juani se mató, pero mató a la araña.














Terminado el relato. Hoy cuando he ido a la ducha habia una araña un poco grande en la esquina. La he matado cuando he salido de la ducha, pero porque una vez dentro no tenía ganas de matarla, tampoco se movía mucho no me acojonaba. Lo malo hubiese sido si hubiese empezado a moverse, puede que hubiese despertado el temor en mí. He pensado en la cantidad de gente que teme a las arañas. Y he creado a Juani, que no esperaba la muerte, que quería vivir al menos el día siguiente y de pronto sin avisar su miedo la mata pero ella lo mata también. Una relación perfecta del recíproco " tú me das yo te doy".


Ayer volví a casa. Llovía demasiado. Sin me hubieses gritado más, hubiese roto a llorar, me hubiese derrumbado. No sabes que estoy realmente mal. Hace un año. Mola que tengas coche, está bien.


Galletas y con suerte cerveza.


Hoy voy a cenar son Sánchez y el resto. Jaja esperemos que no sea trágico, al menos llenaré bien el estómago y olvidaré todo, al menos me esforzaré en ello.


Me duele mucho haberme perdido NFG, hubiese dado lo mismo. Tengo unas pesadillas horribles.


No se sabe. Espero.


De verdad que pienso que mi camarada del fib no se merece sufrir tanto. Sé que puede que lo lea. Me da lo mismo. Entré en cólera al ver cómo se las gastan algunas. En fin, da lo mismo. Lo importante es lo que queda. El balance. La alegría. El dolor. Esperemos que vaya bien. Rufadoramente.



Pic: T. Lautrec.

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