domingo, 27 de septiembre de 2009

Algo, tú mismo lo comentas.


Ayer cuando llegué a casa, de madrugada, después de una noche de locales y sanseo, escribí algo.

















Y con eso, hoy es Domingo. Se presenta "no bueno" por lo tanto "malo", en verdad mi domingo de hoy empezó en la noche de ayer. Salí. Con ellas, contigo. Y bien, una no puede superar la mayor de las decepciones, no puedo creer que haya gente con un edonismo tal, pero quedamos las mejores, las que a pesar de no ir a Argüelles o a una fiesta loca universitaria en Pozuelo(ajena a mí, claro), a las tantas de la madrugada toman la sabia decisión de ponerse a ver pelis independientes alemanas hasta que el reloj marca aprox. las seis de la mañana, la cabeza se nos caía, pero era de algún modo grunge, lo recordaré con mucho cariño.


Me hace gracia porque odio la pachanga y en este fucking Amal remasterizado a la española, no se puede pedir mucho más, básicamente por la escasez de registro. Los encontronazos de ayer, sobraban, puag qué gente. Lo detesto pero estoy en calma, estoy esperando. Hoy no he trabajado, pero mi cuerpo ya madruga "porque sí" y eso es de lo peor.


Ahora me voy a casa de los abuelos. Tía Raquel ha venido de London city y la veré. A unque no estoy en plenitud de carácter.


El viernes vino Franco. No sé muy bien lo de su viaje-estancia en Londres.


Mañana empieza una etapa nueva, no sé la universidad, una etapa universitaria que no me resulta nada atractiva, tal vez por el temor, tal vez porque no quería estudiar una carrera y creo que me he metido en lo más obvio, en lo que más cabía a esperar. Y qué hago si no es esto, trato pensar para tranquilizarme.


Ayer fue mi última mañana en la papelería, me gusta la papelería, la voy a echar de menos. Me voy a echar de menos.

















Pero bueno que me los he puesto esta mañana porque son purgatorios, al igual que ellos Sybyl vane han estado presentes en igualdad de condiciones y con mayor afecto por parte de mi oídos, me gustan más. Me caigo, me duele la oreja (mucho) y la comedia esta no termina nunca.




Reno se pierde y tiene miedo.









martes, 15 de septiembre de 2009

Pas ensemble...


A pesar de ser martes tengo la cabeza mal. En cambio soy más rápida en lo que se supone que tenía que ser y eso compensa el malestar, al menos eso se supone.


Ha sido una mañana asesina en algunos momentos, siendo únicamente "la chica de la prensa", aburrido y algo fustrante pero al fin y al cabo ley de vida, es lo que tengo que hacer y si lo pienso dos veces, es lo único "positivamente" productivo que puedo hacer en las mañanas.


Esta mañana ha hecho mucho frío. Se me ha puesto la nariz roja como hacía mucho que no se me ponía. Es genial, aunque, algo de pena da.


Hoy he visto a Álvaro, mi gran compañero y amigo de teatro. Dioooos qué chaval! Increíble la ilusión que me ha hecho y a el, claro. Luego he visto a una chica de mi clase de este año, Patricia Sanz, a la que apodan "pato", pero vamos más seca que los molares de una octogenaria.


Mi amiga Yamile, se ha llevado los libros de sus dos hijos. Mis amigas la polaca/ rumana/ rusa... también se han llevado los libros de sus hijos y parte del material...en el fondo lo adoro. Me encanta ser "papelera", lo adoro con gusto triplicado cuando sé donde está todo y no me equivoco en nada, pero a día de hoy, el hecho de no equivocarme en nada en un día entero resulta algo difícil.














A parte, bien, esto es una gilipollez pero este blog, a ver...este blog ya no sé para dónde tira. Es como un diario de niña jurásica y me jode, pero bien, es el hecho de escribir, de no pensar, de ser yo en cierto modo. Aunque no es de calidad, al menos a mí no me da la impresión de ello. Bien, dejando a parte la parte "de diario" o "parte informativo" sobre el día laboral, centraré mi parte creativa (me río de la creatividad que tengo yo aqui y ahora, en pijama y sobada) en comentar una bocanada sentimental que me ha venido al salir del trabajo esta tarde.


20.47 (aprox.) He salido de la papelería con Isa, mi tercera jefa y primera maestra papelera, la cual ahora llegada la temporada otoñal decide cambiarse de ropa y conjuntos tanto por la mañana, con modelos casuales y coloridos, como por la tarde con modelos más vaqueros y alborotados. Bueno eso...que salía yo del trabajo con Isa y al ver las "tres" torres que se ven a lo lejos y chiquitas desde lo alto del cruce de la calle Real, me ha infectado el cuerpo como una especie de incomodidad muy aguda, una cosa que no era más que la evidencia de que ésa es mi perspectiva; las cosas que quiero, adoro, amo y necesito pequeñas y a lo lejos. Aunque cerca a la vez, pero sin intención de acercamiento por la parte que no me toca. Me ha dado una pena muy grande y aunque Isa iba hablándome de lo bien que me desenvuelvo ya con las tarjetas de los cheques de ayuda para los libros, yo me limitaba a responder con monosílabos o "hago todo lo mejor que puedo, supongo". Según ellas, mis jefas, soy muy humilde, en verdad soy una pringada que si no se pone fina no duerme agusto. El caso es que cuando Isa ha cogido la dirección a su casa y nos hemos separado, me he metido en unos chinos y me he comprado galletas con zumo de naranja, como hacía en Toronto, pero no en las tiendas de chinos, allí eran tienduchas, mejores todo más romántico, allí todo era más puro incluída yo. Bueno eso, estaba escuchando Amanda woodward en los cascos, que para bocanadas de dolores internos y crisis personales, van siempre muy bien, el caso es que me he ido a la tienda (local) llamada Hummies...y me lo voy a hacer, eso y los 6 mm. De golpe. Qué pérdida.
Y lo echo de menos y me duele, me desgarra y no quiero otra movida como la del domingo por la tarde. Debería dejarlo, pero decaigo y no me recupero.



sábado, 12 de septiembre de 2009

Ahora de bruces. Loin de la.


El título es demasiado estúpido como para explicar cualquiera de mis motivos. Decir que mañana hará dos semanas que no ando por aqui y que tengo cierto sentido de culpabilidad, no por abandonar esto (que también, pero en un porcentaje mucho menor) si no por...por porque sí.

Decir que las fiestas de Sanse estuvieron, etílicamente bien, estupefacientemente suspensas y...entretenidillas en sí, gracias a Belén que está siendo como la más constante de la temporada. Dejar caer también que Sánchez volvió del pueblo, sincermanete, muy apaletada y afectada por su romance con el menor, la eché de menos y ambas gozamos de los martes locos del Telepizza este martes pasado.

Trabajo en la papelería de mi primera jefa, Celes, la madre de Felipe y Gonzalo, aunque ahora ella y su hermano Eduardo, son "jefes de verdá" y trabajo en plan de ayudante, cobro prensa, material, hago paquetes, quito el polvo a los libros, coloco y decoloco, subo y bajo escaleras, "pi-pi" de la máquina, más agilidad en cálculo mental, más abierta a la gente, preferencia ya impuesta a mis ojos con las niñas pequeñas del barrio y un largo etc. Lo malo: madrugar y librar solamente algunos domingos.

El myspace me trae pro la calle de la amrgura y le eliminaré de un día a otro.

Estoy mal y me hundo, me estoy hundiendo a mi misma, estoy harta. Puede que a las 2 de la noche no sea hora para pensar en estas cosas. Me sacrifico sin esperar nada a cambio, sólo con la esperanza de que esto cambie y de que el ácido sea cada semana más ácido y que el dolor sea tan punzante que acorche cada resquicio de mi sensibilidad corporal.

Cuando estoy trabajando y escucho lo nuevo de Shakira me pongo a hacer ritmos con los nudillos en el mostrador.

Cuando vuelvo a casa y a mi madre le da por decir "Nos hemos distanciado, ni te conozco" eso da pie a una conversación que me lleva a la conclusión de que a sus ojos soy tan callada y tan lánguida en casa y le hablo tan poco que si nos hemos distanciado es porque según ella ya no me puede entender. Me da pena porque sufre, pero no hay nada que contar, no soy un problema, yo soy una solución para quien me estime mínimamente, me entrego entera, a ella no, no me entrego, ni puedo, ni quiero. Ella tampoco podría percibirlo.

Soy muy estúpida y no voy a conducir nunca, ya verás. Quiero ver a Max y dejar la vida universitaria que me espera, abandonarla a plena entrada. No quiero ni probrarla, ni verla, ni madrugarla. Quiero verle, ¿escaparme? Who knows, tal vez debería, es un hombre. Aunque Max, es un chico a parte.

Ahora mismo me encerraba y me daba una de Plath. Lo que faltaba. Eh, y escribo algo, pero me dan los golpes de "chance" en el trabajo y lo escribo en papelitos que luego meto en la cartera y tengo una cartera de mierda y llena de ilegibles papeles.



Y lo que más me jode, es tener ese jodido nº de afiliación social.


Escucho Expérience. Geniales, lo que me entra y me templa el cuerpo. Francés, sin más y sin parar. La canción del guitarreo también es constante y ya la he pillado. Ah, y que me quiero escapar de la universidad, que no quiero ni verla, quiero hablar de verdad, ser intérprete, tocar la armónica, como Max, que no sé si sabe.


La canción del guitarreo de Bel: