El guitarreo, la falda y los falsetes acompañan los diecisiete minutos de camino. No hay ánimo de guitarreo en verdad.
Los números, chungos. La caja, cuadra. La gente, tostada, bronceada, mayor.
Soy de cartón piedra y dar los buenos días, definitivamente, no es lo mío. No muero, no estoy bien, no estoy mal. Esta mañana el café ajeno se me antojo insoportable. El vermut fue una invitación.
El guitarreo y las exoticadas de turno, no pegan, no combinan nada prometedor. Mi cama me odia.
Meleneo/
lunes, 23 de agosto de 2010
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