sábado, 21 de agosto de 2010

Cards & Sputnik beer.

He vuelto y no sirve, el cable sigue sin funcionar. Como dejar al feto perdido en el útero sin conexión umbilical, un artificio tras otro.

Polonia, Lucía, Águeda. Las tres en pan de oro, las tres rubias, las tres han sido tocadas.

You keep yourself out of line.

Hace unos veinte minutos en algún garito de Zam sonaba "Groenlandia", rufador.

La casualidad llegó estando yo sola, en supermecados Simply. Fue la comunión total entre dos gustos, dos golpes, dos visiones, dos dicotomías. Lo soviet y lo nipón. Los dos hermanos perdidos en un Motel de carretera, alguna carretera comarcal de Nevada. Me hubiera gustado compartirlo, pero me tengo que sentar bajo las vigas sola, quitar la chapa sola y pegar tragos largos, hasta que llegue el almohadillado. Magnífico almohadillado el que noto en la cara cuando veo que a la cadera tengo la riñonera más canalla jamás vista, el otro golpe de suerte en estas semanas.

Luego vino la fiebre, las lluvias y me quedé con las baladas italianas que sonaban en la cocina y en el coche.

Se me antojaban otras cosas fuera de la balada italiana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario