lunes, 30 de agosto de 2010

Hoy tengo mi Brescherelle.

Hoy lo tengo gracias a mi sobrina mayor, ha sido de las grandes alegrías del día. Mi sobrina crece. Cuando cumpla los dieciséis me la llevaré a algún sitio de viaje y escucharemos canciones pop en francés, comeremos crêpes y pasearemos hablando sin parar.

Día al que he ido al curro sin dormir, lo que se dice empalmada-práctica.

Ayer por la noche no podíamos estar mejor, éramos brillantes, verdes y no había matrícula que se nos resistiera.

No me gustan los bultos, la aglomeración. No me gusta que no haya bultos o aglomeraciones. No odio los encuentros, ni lo repentino, me hace tener un soponcio constante en la boca del estómago pero creo que cuando tiene lugar la presencia, mi plexo solar se hunde y me pongo a temblar. Odio los céntimos de euro y la confusión que provocan. Su reloj es genial. No quiero defraudarles. Quiero ir con la cabeza bien alta y poder meterme la fiesta padre entre mis costillas cada semana.

Como pasar de los smiths a los specials y mondarme en la cocina.

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