
Para saber de amor, para aprenderle,
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
- con cuatrocientos cuerpos diferentes -
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
haber estado solo es necesario.
Y es necesario en cuatrocientas noches
- con cuatrocientos cuerpos diferentes -
haber hecho el amor. Que sus misterios,
como dijo el poeta, son del alma,
pero un cuerpo es el libro en que se leen.
Porque es tan auténtico que casi entran ganas de llorar.
Ganas de eliminarte y de pensar lo bien que estaría en mi vida sin ti y sin otros tantos.
Porque yo no me merezco nada y tú, menos todavía.
Porque no encuentro la puerta. Porque tengo ganas de llorar.
Las escaleras siguen firmes. Las cervicales me dan problemas.
Me gustaría morirme, dormida, sin más, sin nadie.
Y ahora no estoy para ver cómo el resto aprovechan sus vidas, entre el resto tú. De nuevo sola y decepcionada.
Este medio no debe mutar a la realidad, al menos lo metí en mi vida con la intención de simple ayuda o apoyo.
Estoy sola, me ha dolido. Pero va a haber tantas cosas que me duelan sin entenderlas que no quiero ni pensar una puta vez más qué pasaría si todo fuese diferente y yo perteneciese a otro lugar.
Si yo fuese de otro lugar, tú también tendrías derecho a serlo. Con la diferencia de que tú lo eres cuando te da la gana y yo me relego a lo habitable que me da la vida. Más allá de las traducciones y de los apuntes habrá alcohol y ruido. Espero que tanto el Alcohol como el Ruido, me echen de menos y me cuiden tanto como me hace falta ser cuidada, comprendida, querida o incluso amada.
Porque de veras que me ahogo. No veo el punto y final. Me acojonaría verlo. Pero tú también me das miedo.
¿Es inevitable?
No hay comentarios:
Publicar un comentario