
A Caelus, la de sangre.
A veces en lo más profundo de la noche, cuando pasan los momentos de vitalidad y ruido, antes de que el obrero huela el frescor de su ventana, la veo. La veo correr por la playa. Por la playa con una antorcha, la suya, la que cuida, la que quiere. Se ríe y no para de reirse como si fuese a romper a llorar como una esquizofrénica. Disimula, pero sé desde la ventana del baño que lo que quiere es quemar mis naranjos. Y los quema. Uno a uno. Inclinándose en silencio porque es tonta y cree que así hace menos ruido, pone caras de disimulo mordiéndose el carrillo, porque cree que no la veo, porque cree que estoy durmiendo como el buen obrero. Con mis naranjos en llamas el silencio se disipa, yo ahí de cuclillas en la bañera, oliendo y soñando mi azahar primo que ella quiere secar y resecar, quemar, para darse alegría y dormir tranquila como un perro gordo. Yo saldría de la bañera y la cogería de los pelos, me la comería entera, la giraría la cabeza y le haría entender el hueco que tengo dentro. Pero la piel de mis costillas está púrpura, mi mente está encajada entre el suelo y el radioador que tengo que purgar, a la niña le duele, el niño se asusta y a mí me están venciendo. Ella sólo quiere quemar mis naranjos.
A las 11 de la mañana ya no hay naranjos, ya no está ella. El obrero trabaja y yo, de cuclillas en la bañera. Nos pegamos un tiro. Al compás del mar. Al unísono, pero al final a destiempo.
Exactamente no e stan fácil como ponernos un sombrero de paja. Pero es más fácil que muchas cosas. Me gustaría darle rumba a la botella. Odio la sangría y nunca pensé que me fuera a pasar eso. En verdad es algo muy profundo que mi cuerpo no acepte la sangría. Es como si cerrara una etapa, como si además quedase olvidada. La noche en la que me compraron mi primer disco de Nirvana mi cuerpo se puso enfermo por la cena, perritos calientes...desde entonces no como perritos calientes, solamente los del ikea que son divertidos. Por lo que mi cuerpo no podrá tolerar nunca más la sangría como me ha demostrado estos días de últimas pruebas, pero supongo que el zurracapote de mi pueblo sí que lo tolerará. Yihaaa, zurracapote rules, my friend!
Pienso que estoy normal, mejor sin duda del tema. En dos días mis sobrinos vuelven a Madrid y no les voy a poder ver.
Hoy mi alumnita me ha entregado un regalo! Sí, me han regalado un boli muy bonito, en plan, un boli serio, de gente mayor pero con unas espirales rojas y rosadas muy peculiares. Es una marca francesa de plumas. Jajaja, es el boli más de mayor que nunca he tenido y me ha hecho ilusión el regalo, mucha.
Hoy he intentado hablar con mi abuela por msn, pero no contestaba.
Es muy triste terminar Murakami otra vez. Ni siquiera le he temrinado pero no lo puedo alargar más, pero no quiero darle fin. No.
Mañana tengo que llamar a Belu. A Sarenca también que tiene el exámen teórico de conducir, la he enviado un sms de esos que le encantan.
Ayer el cumpleaños de Blanca y no me he acordado...cojonudo. En el fondo no importa.
Ah bueno y que me podría corregir algunas cosas que tengo mal ene ntradas anteriores, pero en el fondo me importa un poco una mierda corregirlas porque cuando salen mal y las leo, sé que están mal y todo eso es el encanto del tecleo. Porque aqui tecleo y no te presento algo para que lo gozes. Que si lo gozas, mejor.
Reno está en Nevada.
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