Me vine de la playa con un esmalte cuyo color dista mucho al que yo pensaba que era en un principio. La tontería y el calor me lleva a hacer tiznajos sobre un folio doblado por la mitad. El folio era azul y el esmalte aussi. La creación la terminó Sánchez y está en mi casa, aqui delante. Si Durero lo ve, me mata o me ahoga con sus rizos.
Me veo con una emotividad que me relega a lo más insignificante.
No entiendo a los pulpos y en mi casa se encuentran emocionados con eso de la final. Quiero aprender, la necesidad de estar ligada a algo. Soy una desvinculación en cada uno de mis aspectos y eso me lleva a estar viendo films que me antojan una vida que ni debería figurar, como Rhomer y mis complejos derivados.
Hoy he estado viendo una película que me ha recordado mucho a Max (fallo principal y el más gordo), Cillian Murphy es muy Max en esa película. Desde que vi Desayuno en Plutón me he vuelto una interesada del señor Murphy.
La película me ha ido tragando, ahora la tengo dentro y es como que no paro de repetir algunas escenas.
Ah, vale, providencia de la semana: Estos días atrás, estando en la playa, me daba por escuchar Sonic youth. Sí, es raro escuchar sonic youth en la costa, pero los dos últimos días estuvo nublado y me daba el pálpito Kim, no quería otra cosa más que no fuera escuchar a Kim Gordon y su noise. Unmade bed, que no beds.
Esto del tránsito es matador y segura estoy de que serán las hormonas. Todavía tengo el tarareo de Death in Vegas dando tumbos de un lado a otro en mi cabeza.
Lo bueno...pongamos que podría ser quedarse de pie en medio de la habitación y escuchar a los frames, sola e imaginando que si estoy sola es porque todo el mundo está encerrado en sus casas enfermos de hepatitis.
miércoles, 7 de julio de 2010
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Ay mi Ange, te echo mil de menos.
ResponderEliminarTe encontré. Ha sido bastante fácil.
ResponderEliminarAhora voy a seguirte aunque aún no he tenido tiempo para leerte.
Justo vengo de recibir tu felicitación.
Yo te voy a ver en la playa.