martes, 15 de septiembre de 2009

Pas ensemble...


A pesar de ser martes tengo la cabeza mal. En cambio soy más rápida en lo que se supone que tenía que ser y eso compensa el malestar, al menos eso se supone.


Ha sido una mañana asesina en algunos momentos, siendo únicamente "la chica de la prensa", aburrido y algo fustrante pero al fin y al cabo ley de vida, es lo que tengo que hacer y si lo pienso dos veces, es lo único "positivamente" productivo que puedo hacer en las mañanas.


Esta mañana ha hecho mucho frío. Se me ha puesto la nariz roja como hacía mucho que no se me ponía. Es genial, aunque, algo de pena da.


Hoy he visto a Álvaro, mi gran compañero y amigo de teatro. Dioooos qué chaval! Increíble la ilusión que me ha hecho y a el, claro. Luego he visto a una chica de mi clase de este año, Patricia Sanz, a la que apodan "pato", pero vamos más seca que los molares de una octogenaria.


Mi amiga Yamile, se ha llevado los libros de sus dos hijos. Mis amigas la polaca/ rumana/ rusa... también se han llevado los libros de sus hijos y parte del material...en el fondo lo adoro. Me encanta ser "papelera", lo adoro con gusto triplicado cuando sé donde está todo y no me equivoco en nada, pero a día de hoy, el hecho de no equivocarme en nada en un día entero resulta algo difícil.














A parte, bien, esto es una gilipollez pero este blog, a ver...este blog ya no sé para dónde tira. Es como un diario de niña jurásica y me jode, pero bien, es el hecho de escribir, de no pensar, de ser yo en cierto modo. Aunque no es de calidad, al menos a mí no me da la impresión de ello. Bien, dejando a parte la parte "de diario" o "parte informativo" sobre el día laboral, centraré mi parte creativa (me río de la creatividad que tengo yo aqui y ahora, en pijama y sobada) en comentar una bocanada sentimental que me ha venido al salir del trabajo esta tarde.


20.47 (aprox.) He salido de la papelería con Isa, mi tercera jefa y primera maestra papelera, la cual ahora llegada la temporada otoñal decide cambiarse de ropa y conjuntos tanto por la mañana, con modelos casuales y coloridos, como por la tarde con modelos más vaqueros y alborotados. Bueno eso...que salía yo del trabajo con Isa y al ver las "tres" torres que se ven a lo lejos y chiquitas desde lo alto del cruce de la calle Real, me ha infectado el cuerpo como una especie de incomodidad muy aguda, una cosa que no era más que la evidencia de que ésa es mi perspectiva; las cosas que quiero, adoro, amo y necesito pequeñas y a lo lejos. Aunque cerca a la vez, pero sin intención de acercamiento por la parte que no me toca. Me ha dado una pena muy grande y aunque Isa iba hablándome de lo bien que me desenvuelvo ya con las tarjetas de los cheques de ayuda para los libros, yo me limitaba a responder con monosílabos o "hago todo lo mejor que puedo, supongo". Según ellas, mis jefas, soy muy humilde, en verdad soy una pringada que si no se pone fina no duerme agusto. El caso es que cuando Isa ha cogido la dirección a su casa y nos hemos separado, me he metido en unos chinos y me he comprado galletas con zumo de naranja, como hacía en Toronto, pero no en las tiendas de chinos, allí eran tienduchas, mejores todo más romántico, allí todo era más puro incluída yo. Bueno eso, estaba escuchando Amanda woodward en los cascos, que para bocanadas de dolores internos y crisis personales, van siempre muy bien, el caso es que me he ido a la tienda (local) llamada Hummies...y me lo voy a hacer, eso y los 6 mm. De golpe. Qué pérdida.
Y lo echo de menos y me duele, me desgarra y no quiero otra movida como la del domingo por la tarde. Debería dejarlo, pero decaigo y no me recupero.



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