
Y en verdad ¿Por qué?
Nuestras vidas, o lo que se supone que son, están más marcadas por los abusos que por las restricciones. En plan que nos acordaremos de aquella vez que rompimos las reglas, no de aquella vez que ni nos planteamos que se podía hacer aunque no fuese correcto. Aunque no fuese lo correcto.
Me siento como en un antro encerrada desde hace varios meses, no creo que sirva para nada pero la imagen que me planteo de mí misma está siendo muy diferente a la que tenía por ejemplo en septiembre del 2008. Se supone que tendría que importarme, pero no lo hace. La música ayuda pero es como eso de tomar medicamentos sin prescripción médica, en plan que una canción te puede consolar pero a la vez hacerte sentir insufriblemente insulso o insulsa. Es verdad, bien, vale, es una realidad, que luego todo es relativo. Pero hay momentos en los que te tienes que poner pelis "calladas" que no mudas, para llenar el hueco que me baila el cuerpo.
Es una angustia constante, a veces cuando bebo no existe y me río y estoy genial, pero no pienso volver a hacer el experimento de estar todo el día bebida. No.
El hueco no va a desaparecer, con el tiempo. A veces en vez de angustia me da pereza. Es una pereza muy extraña, muy honda, muy perra. En plan...para qué esto, para qué lo otro si me importa todo una mierda, en realidad sí, todo me da igual. Vivo una vida de mierda, con gente (familia) realmente difíciles y nada me llena. Es tan fácil como llamarme y sacarme un poco del cuento que me trago al día.
Moriría ahogada ahora mismo como las brujas. Ahora mismo.
Es duro reconocer ciertas cosas, en plan...pensar en qué he tenido ilusión los últimos cinco meses y no saber contestar. Pero así va a apasar cientos de veces y me han hecho daño, mucho.
Podría no marcharse, pero se marcha. Tengo un nudo en mi cuerpo que no me deja pensar con claridad, con sensatez, a duras penas em deja escribir esto, estoy tan dolidad que sé que estoy haciendo daño gratuitamente al resto sin darme cuenta y ahora en momentos como estos me doy cuenta...pero no quiero pedir perdón o al menos me da lo mismo y eso hace un perdón inútil, una cosa sin más como otras tantas.
Es la rabia como cuando no te para d epicar una picadura y querer rascarte, la incomodidad de tener la ropa pegada al cuerpo por el sudor o por humedad. Como cuando se te quema la piel. Como cuando esperas y eres una mierda. Como cuando te pasa algo bueno y te pegan una patada.
Ahora mismo, aqui no hay nada.
Y me acuerdo de la campana, del dolor, de la sangre, de septiembre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario