Hay cientos de formas mejores para empezar un post como el de hoy, desgraciadamente hoy tiraré de neuronas.
Nunca un examen de Documentación pudo presentar el comienzo de cuatro días más prometedores que los que he pasado allí, en Z.
Z es romántica, románica, modernista, pequeña pero que te hace andar y por ello, sus mezclas son las mejores. Ay, no sé, una invitación que hace que me entren ganas de comerme a Upeland de una sentada.
En Z se ha quedado mi primer paquito chocolatero y mi primer partido televisado (con interferencias además). Se queda una casa de paredes blancas y altas, palmeritas, pan de molde de larga duración y mi aberración por las croquetas y mi nuevo buen gusto por la salsa ali-oli.
Las limas, las carreras, las botas llenas de vino, las gafas "fashion modern pero que no superan mis Gagerías de gafas", los chupitos de novata con mi almeriense más querida y mi memorión de monólogos más valorada (Upe hija, esto eres tú).
"Angels come here" mola, las hogueras son rufa-rufadoras y el contenido de nuestro carrito es más que adorable y sí, Tori también es adorable, Lovely Tori.
Mi cristo nazareno, mis cortinas y ese patio al que te asomabas sin saber si el día se presentaba nublado o no, eran superiores. Esa F en la puerta de la cocina, nuestra N balear y su aterrizaje en la esquina del Fast Foot. Globos y botellas.
Salamanca, encapotada y más de lo que yo pensaba. El jardín del más guapo y la más dulce. Hablar de sueños y el efecto de los medicamentos. Croquetas de mentira y libros de escolares chinos. Dormir en el coche apoyada en mi María de Almería con un jarrón con flores, ésa es nuestra Mari, la greatest y la most beautiful.
Luego se nos presenta el pueblo de Up, el pueblo de verdad. Un Stradivarius (faciebat más año) sin cuerdad pero que nos dejó con la boca como perolas. Maquillaje de un siglo atrás, libros, libros, libros, gatos, libros, libros, fotos de Upe con siete años y bronceada, libros, flan casera, libros, libros y una casa (no) museo que te deja freaking out.
Luego el susto de matriculación, ir corriendo a pillar billetes de bus y que rompa toda una tormenta estival. Estival que no (f)estivalera. Al final hubo desfile, agua, agua, agua, agua, minis, agua, agua, bocatería, agua, flquillos separados a causa del agua, agua, agua y menos mal que la plaza del pueblo es porticada. Luego hubo...a ver, ya. Monólogo sevillano 1.3, saltos en la cama para hacer reir a mi cristo nazareno, vodka negro del tirón-rón y María y Upe dascinadas. A mi sí que me fascinan. A continuación como última noche hubo cinco culos la mar de feos, novateo, novateo, limas de diseño y chupitos matadores pero a lo que se pilla el guto digan lo que digan. Esa misma noche la pachanga de la plaza fue mejor sin continuos viajes a México y nos encandilaron con las mejores reminiscencias rateras y adolescentes. Esa noche, ya en la cama, sentía los paseos de Upe al servicio, mi Up, mi amorosa zamorana.
Cuatro noches con remasterizaciones musicales eternas, "Love shot, shot", "Lady, hear me tonight, as we dance by the moonlight, can't you see u'r my daylight", "Sí señor, corona de cristales, tú y yo a la fiesta, toooda la noche, bailando, bailando", "vicio, vicio..", "la mano que tienes extendida...", puf, mucho y ah, of course, Gaga en un local, el local donde por primera vez en toda mi vida escuché mi canción de búsquedas y llanteo inconsolable "Todas la secuencias han llegado a su conclusión...el tiempo no puede esperar".
Algo supremo aunque me quedé sin gozar del helado, anyway me he llenado de otras formas, chupiteo sin absenteo, mezclas a horas puntas. Zamora tiene el tamaño y pulso perfecto. Noventero todo entero.
Bus de vuelta, tormenta y todo el viaje sin catar ventanilla.
Canción del viaje, sonó con esos cafés en la estación.
Jo :)
ResponderEliminarSabes que Z siempre estará aquí, para mí, para ti, para todos. Yo también, y la peña, el Trabanca, mis libros, el violín, los chupitos, el Cristo, las cortinas... y mis hombros para dormir.
Love(willtearusapartagain)