Sé que tengo en la cabeza cosas geniales. Alicia en el país de las maravillas, de pequeña me encantaba.
Fui el domingo al cine con Moni a ver I'm not there, menos mal que fui con ella, menos mal. Es genial, todo lo que sabe y lo poco que le gusta que blasfeme, sus formas de regañarme.
Ver I'm not there me recordó mucho a cuando vi Control en la habitación de Sánchez. Explicándole cada canción, metiéndome con Debbie. Ian era un fuera de serie, aunque reconozco que la mayoría de las veces que escucho el love will tear us apart en cualquier garito, me pongo mala. Es un temazo, pero para mi está enlazado a movidas varias, movidas que una no quiere recordar en ningún garito, por muy pletórica o bebida que esté.
Ahora, me da a mi que me quedo sin Dolores. Sigo sin entrada. Y tengo el libro este que solamente me está siriviendo para decir "Te odio Millán, te odio".
El otro día, sábado, en mi casa me jodieron viva. Llevaba pensando en Nixon desde el mismo martes que me compré la Rockdelux de marzo y vi que tocaba el sábado. Pero se me truncó entero, me metí en la cama sin cenar y el domingo tenía ganas de ver algo doloroso, algo como documentales depredadores. No importa, sonaba Groenlandia. Mientras que suene Groenlandia lo que duele parece doler menos, acompaña el berrinche.
El lunes me puse a ver Kika y ya no me hace gracia Rosi de Palma haciendo de bollera de pueblo manchego. Pero bueno perdí dos horas de mi vida en volverla a ver.
Hoy en metrodemadridvuela, casi vuelvo a tener otro disgusto.
No debería llegar mayo nunca. Estoy muy en la mierda. No veo el momento. Tengo que cortar dos cables. Dos y para siempre.
Aguantarla y oirla hablar está siendo en los últimos días como estar sufriendo los primeros efectos desencadenantes de una sobredosis de barbitúricos.
La pierna izquierda tiembla. Damon es lo que toda mujer blanda al tacto como yo quiere.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario