Sábado cinco y tecleo de vergüenza. Casí dos meses, detesto el número dos. Hay en la vida tantos doses que no puedo hacer más que detestarles. Me alegro de no cumplir dos, de no hacerte dos feos. De no hacerme a mí misma más de mil feos a causa de ese hipotético y casi real dos.
Por los pelos. Como siempre.
No puedo explicar ni contarte todo lo que me viene pasando desde hace casi dos meses. Podría hacer frases. Pero no te tengo acostumbrada a frases. Voy a ver si logro un mínimo orden cronológico.
No sé nada de mis sobrinos.
Ainara, mi más querida magnífica de Saber y ganar en segundo lugar tras Pedro Sánchez, pierde el reto un día después de ser nombrada magnífica del 2009.
Mi hermana, vuelve. Mi madre no cede o sí.
Elena y su maternidad aumentan. Candela tiene nariz,borrosa y en blanco y negro.
Salgo con las de la Facultad.
Me disfrazo de vikinga.
Redescubro a Mónica, Alicia y Patricia, unas chicas de mi clase. Luego Patricia se marcha y en verdad se caen un poco los palos del sombrajo.
Veo a Paula, tres veces. Bueno cuatro si cuento que ayer andando hacia mi poyete de Goya me la encontré.
Veo lo que nunca pensé que llegaría a Madrid, la expo de Rodchenko y Popova. Con Alix, de clase, le cuento, me cuenta. Es buena. Le encanta Muse. Le encanta Placebo. Tiene cosas que yo, sin saber cómo expresárselas, también he tenido. Es Julien. Me recomienda canciones aunque creo que a ella no le mola demasiado lo que le recomiendo yo. Es buena. Es una chica buena de verdad.
Voy a una exposición o muestra callejera de uno de mis dioses, Miguel Trillo, su fotografía, sus parejas, en Alcobendas, por que? No lo sé. Voy con Sánchez, veo las luces nocturnas con Sánchez, veo los buses de noche con Sánchez, veo Madrid y sus luces pequeñas y a lo lejos. Temblando las luces y yo. No me merezco esto. Esa noche terminé vomitando.
Max viene a Madrid en febrero.
Sánchez no sale. Belén tiene encrucijadas sentimentales. Fumar, beber. No party.
Trabajos. De mierda. Mapas. Faltar a clase. Metro. María y los viajes de vuelta, su alegría.
Me decepcionan dos personas. No sé si lo paso en verdad mal.
Tengo un sueño con Eleanor J.
Tengo una pulga. Una pulga humana que ayer perdí (gracias a Dios) en la pista.
Tengo a Bratislava más lejos que nunca.
Paula se va a Chile. Esto no se piensa.
Mis horas de trabajo de inglés no, no son en verdad rentables.
Estreno unas nike que me compré hace más de un mes.
Mi cuaderno nº3 no está en casa.
Encuentro a Justin y su manía, su miedo. Un video con una de las mejores canciones del mundo
Despiden a mi madre. En casa. No viaje. No puente. Al menos tiene una buena amiga. Al menos.
Los trabajos de mierda, los detesto.
Veo NO-DOs en clase de Documentación, no están mal.
Echo de menos algo.
Constantino está petado. Se presentan Navidades turbias, no quiero verlas ni tragarlas.
Me imagino a mi sobrina Candela, me imagino que no me quiere, me imagino que se siente sola, me imagino que llega a ser feliz.
Pienso en mi futuro. Dejo de pensar(lo).
Malasaña.
No carretes.
Ayer concierto de Enter con el batería no tan super rapado como a mi me encantaba. The prodigy, bien, mucho mejor de lo que podría haber sido y todo gracias a mi (no) intencionada soledad. No hay coup telephonique.
Y ya. Ya? No.
Ya.
Esta noche dormí mucho.
Supongo que llego a conclusiones, las veo muy "a la mitad", en verdad no son más que ideas. Como cuando veo un 14, no sé, no sé lo que significa en realidad, sé que es para mí, pero sé que pensar eso es absurdo. Tengo que encender la calefación. Pero bien, por partes. Estoy "mudada". Desde hace tiempo. No es madurez ni cambio. Podría ser incluso algo como una adolescenciareblandecida. Falta todavía, pero bueno a veces pienso cuando cumpla 19 años. No habré llegado a un eje, no, pero a veces creo que desde fuera debería ser constante de que tal vez si. No tengo esperanzas, en verdad no, no tengo metas en verdad, no si quiera académicamente. Estoy aislada. Creo que entiendo a la gente de fuera pero la gente de fuera no saber que pasa por mi cabeza si no esperan a pistas, pistas que para qué dar si no es a gente que yo quiero. Por qué contacto. Por qué. Nadie me puede proteger, ya no y no duele. Me gustan los campos de fricción y eso que para mí no dejan de ser una constancia imaginaria.
Pero me veo aqui. Sí, es gracioso, me veo tan...tan aqui. Tan que nada cambia que por qué no trazar círculos. Pero no, o sea dejarían que me sublebaran, ya me vería dentro de esos mareos que yo misma me pondría de la forma más mayeutica posible y no serviría porque ya nada sirve en verdad, soy detestable, soy tan a medias. No me lo merezco. No y ya no sufro.
Estoy tragada. Es tan divertido hacer que no me pasa nada que incluso creo que aqui no hay nada que pase. Y no lo hay, efectivamente, pero me gustaría que lo hubiese. Pero no que lo hubiese un rato, que lo hubiese siempre. Me voy a seguir, pierdo mucho el tiempo.
Ahora sueño con Allison. La creo, la reinvento, la hago verdad. Viene de su trabajo en el que vende aspiradoras siguiendo la guía telefónica y me cuenta cómo ha ido su día. Lo que pasa con su jefa que pesa más de 100 kg. Y yo pienso que si no compra anticongelante mañana mismo, el coche no arranca, porque ya se sabe que aqui las nevadas no dan tregua a las coches ni una sola noche y estamos a unas alturas del año en las que el frío ya es cosa seria. Puede que en verdad el coche ya tenga el motor congelado. Puede que no. El chico de la cicatriz. La chica de la cafetería. Se gustan. Tienen miedo.
Reno está en Nevada.
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